RECUPEREMOS EL PODER

Marzo 1, 2010 – 9:07 pm

Vivimos un momento en la historia de la humanidad que sólo puede calificarse de vertiginoso.

El colapso financiero, económico y social de los Estados amenaza con caer sobre nosotros, de un momento a otro, ante la impasibilidad o incompetencia de nuestros “líderes”.

Simultáneamente, amenazas consideradas hasta hace poco tiempo como pertenecientes al mundo de la ciencia ficción se dibujan en nuestra mente como posibles, reales y factibles. ¿Qué es lo que ha cambiado en tan poco tiempo en nuestro interior?. Sea lo que sea, necesitamos tomar las riendas de nuestras vidas en estos difíciles y agitados tiempos dominados por las revelaciones, las aparentes paradojas, y el cambio permanente.


Se habla y escribe del inminente y próximo paso de un planeta o estrella enana marrón, denominada por los astrónomos como Planeta X cuya cercanía a nuestro Sistema Solar, tras su viaje de 3600 años en órbita retrógada, provocará efectos negativos, catastróficos y hasta cierto punto imprevisibles. Se relaciona ese planeta X con Nibiru, de cuya existencia dan buena cuenta algunas de las tablillas sumerias encontradas en Ninive, ciudad bíblica, en el siglo XIX.

Buena parte del origen de todo esto podemos encontrarlo también en las traducciones, hasta ahora incontestadas, llevadas a cabo por Zacharia Sitchin, de las miles de tablillas sumerias encontradas en ciudades pertenecientes a la Antiguedad.

Al mismo tiempo, y por si fuera poco, los científicos aseguran que estamos atravesando un lugar cercano al centro de la Galaxia, adonde llegaremos aproximadamente a finales de 2012, coincidiendo con el comienzo de una nueva era, la era de Acuario. Desde los años 90, vienen detectando un aumento extraordinario de energía de rayos Gamma sobre la Tierra, en nuestro cielo, algo hasta este momento más propio de las cercanías de agujeros negros y del espacio exterior.

La mayor parte de los científicos entiende que el orígen de esa radiación Gamma, procede del espacio exterior, y está relacionada claramente, con el paso de nuestro sistema solar, por la nube cósmica, recientemente descubierta, y coherente con el modelo del Dr. Paul Laviolette.

Laviolette, cuyas hipótesis han podido ser verificadas en varias ocasiones asegura, entre otras muchas cosas, que nuestro Sistema Solar se aproxima a un cinturón de fotones, lo que tendrá una incidencia sobre la capa de ozono, así como más que probables mutaciones del ADN en la Tierra. La radiación Gamma, necesaria para la vida, y las frecuencias de  recepción en el rango de 7,5hz-13hz, son imprescindibles para los mamíferos, pero también interactúan en la recepción de forma individual, alterando nuestro ADN, nuestra conducta y nuestra mente.

Se mira a una fecha, diciembre del 2012 ( puede que razones simbólicas estén detrás de esa fecha), en que tendrá lugar, durante el solsticio de invierno, cuando el Sol se alinee con el centro de la Galaxia de la Via Láctea, que se encuentra a más de treinta mil años luz de la Tierrra. Ese día el Sol formará una conjunción con la intersección de la Via Láctea y el plano de la elíptica para completar veintiséis mil años de proceso elíptico. De alguna manera muy clara, será como un regreso a casa y supondrá una reconexión con nuestras raíces más profundas. Presumiblemente seremos cargados y revitalizados gracias a la ilimitada creatividad procedente del útero de la madre galaxia donde presumiblemente, conoceremos, por fin, la verdad sobre nuestro origen.

Científicos, como Nassim Haramein que nos han sorprendido por la frescura de sus planteamientos al margen de cualquier condicionamiento mental, están observando de cerca los ciclos del Sol y su actividad inusitada, dando buena cuenta de las gigantescas olas de energía que emanan del Sol y que presumiblemente están relacionadas con todo lo anterior que está afectando al Sistema Solar.

En medio de todas estas revelaciones, intentamos mantener la mente clara y el espíritu crítico, en un momento en el que además nos vemos afectados por serios problemas personales y económicos, provocados por el caos de nuestra, así llamada, civilización, y tenemos serias dificultades  para separar el grano de la paja y aun más para llegar a conclusiones de tipo práctico que puedan servirnos de orientación para capear este complicado temporal informativo en el que, cómo no, no faltan elementos para la distracción que nos alejan del camino y nos sitúan en espacios mentales donde apenas podemos reflexionar.

Coincidiendo con todo ello, no deja de salir a la luz material de fuentes que consideramos fiables y de personas que han confrontado esta realidad, que define, muy claramente , que somos parte de una comunidad de seres inteligentes en el universo y que nuestro desarrollo es observado, apoyado e incluso impulsado por algunas de las distintas razas que lo habitan, mientras otras se esfuerzan por seguir manteniéndonos en la más supina ignorancia.

Es fundamental no perder una pieza clave en todo esto para conservar la claridad mental, y mantener la alegria, la risa y el humor, fundamentales para una premisa que está en el corazón de todo este reto que asume la humanidad en el momento de dar un salto en nuestra civilización. Ser capaz de reir es fundamental para liberar las cadenas del victimismo, el trauma y la impotencia.

La receta más efectiva para luchar contra el miedo que puede dominarnos en este tumulto es ampliar nuestra conciencia.

Los caminos para ampliar la conciencia son infinitos, pero existen algunos aspectos comunes a cualquier proceso de ampliación de conciencia que tienen que ver con la búsqueda sin concesiones de la verdad y la paz mental. Dos cosas que parecen a priori contradecirse, pero en realidad no lo hacen en absoluto. Debemos elegir estar informados sobre lo que pasa en el mundo actual, pero sin olvidar adquirir una paz mental que nos permita penetrar profundamente en el significado de todos estos cambios, que nos permita contribuir al proceso de forma constructiva, que nos permita navegar las aguas turbulentas en un estado de bienestar espiritual.

Desde mi punto de vista, no es exagerado decir que toda nuestra, así llamada civilización, está basada en el miedo.

La educación, desde la infancia, se basa en el miedo, implantado hasta la médula, a nuestro sistema escolar, miedo a las pruebas de los exámenes, miedo a la comparación, siempre desventajosa para todos los implicados, entre alumnos o entre personas; el miedo insuflado por nuestros padres, a no llegar a ser personas de “provecho” capaces de ganarse la vida, miedo a ser un paria social, miedo al qué dirán, etc. Todos estos miedos nos paralizan de tal manera que llegamos a la edad adulta sin ánimo ninguno de contravenir la corriente general de pensamientos; dejamos de hacernos preguntas, no reflexionamos ni ponemos en tela de juicio las premisas con la frescura de que es capaz un niño sano, nuestro pensamiento está tan condicionado que a una edad relativamente temprana, nos hemos convertido ya en partes de una máquina infernal que nos oculta la verdad y cuyo funcionamiento nosotros reproducimos diariamente en nuestras vidas.

El temor crea todo tipo de distorsiones de la realidad, todo tipo de problemas, crea barreras entre las personas y por supuesto, destruye el amor.

¿Os habéis puesto a imaginar alguna vez cual sería el tamaño, la dimensión, la profundidad de nuestra conciencia, si no existiera el miedo entre nosotros, si no existiera el miedo a nuestros líderes, si no lleváramos grabado a sangre y fuego en nuestros genes la muerte, el dolor y la destrucción que sufrieron o reprimieron nuestros antepasados?.

¿Os habéis parado a pensar cual es la razón profunda de tanto dolor y muerte a diario en la informacion que llega a los televisores?. ¿Habéis entendido cual era el objetivo final y el origen de un ritual de muerte como el que tuvo lugar el 11S o el 11M en Madrid?.

Claramente, y aparte de consideraciones prácticas puntuales, el objetivo permanentemente no es otro que provocar traumas en la mente de las personas, dividir su mente, creando compartimentos estancos que no se hablen entre sí, crear personas con shock postraumático que olviden su propio poder, que no sean capaces de ver su propio poder porque están dominadas por el miedo que ha conseguido dinaminar su integridad, que es la unión energética de la mente-cuerpo en una sola entidad sin fisuras. En una palabra, el objetivo siempre es el mismo: moldear a la humanidad para hacerla temerosa y maleable.

Mucho hemos hablado en el blog de los métodos químicos, farmacológicos o electromagnéticos para suprimir la inteligencia. Pero, ¿puede ser inteligente un hombre dominado por el miedo?. Si un hombre está atemorizado, ansioso, siente envidia, codicia, copia , imita, si su pensamiento está limitado y moldeado por la sociedad, ¿podemos decir que este es un hombre inteligente?. No es un hombre inteligente.

Por lo tanto, debemos recuperar nuestra inteligencia natural, contra la cual, estoy convencida, no hay método electrónico, ni químico suficientemente poderoso que funcione pues la inteligencia navega libre en la conciencia ilimitada y algo ilimitado no puede controlarse con ningún método urdido por el hombre.

Vivimos en tiempos caracterizados por un esfuerzo noble y valiente propio de muchas mentes resueltas para exponer una miríada de conspiraciones oscuras y amenazantes por parte de una intención global de la elite que quiere controlar y dominar el mundo.
Algunos de nosotros, nos hemos dado cuenta de que estamos aquí, viviendo este vertiginoso momento de la historia para crear una gran dinámica de cambio que facilite el despertar de una nueva verdad y para aprender a confiar en las revelaciones de la mente cósmica que se están desplegando constantemente. Cuando dejemos de contribuir con nuestros miedos personales de falta de poder y desesperación al pensamiento colectivo y aceptemos que somos co-creadores de nuestra propia realidad, podremos utilizar de la manera que nos apetezca los potenciales ilimitados de la energía que hay aquí.

Tenemos el derecho y el deber de diseñar y crear nuestra propia realidad y esa es la enseñanza más importante que nos trae este momento vertiginoso.

No obstante, tenemos que aprender un poco más sobre quiénes somos y cuál es nuestro origen antes de poder crear una realidad a nuestra medida, mediante las frecuencias que elegimos. Y eso implica estar dispuestos a aceptar cualquier respuesta e intentar pasar esa respuesta por canales de nuestra inteligencia completamente nuevos.

Ese incremento de la intensidad de radiaciones energéticas, que ya ha podido ser detectado por medios técnicos, como se ha dicho arriba, permite que la humanidad abra los ojos con una facilidad y rapidez nunca vista, no sólo a la multitud de confabulaciones y conspiraciones que describen nuestro tiempo y la vida sobre la Tierra, sino al hecho de que tenemos un propósito espiritual que cumplir aquí, que hemos venido para ello y que no podemos seguir negando la evidencia.

Todo esto está directamente relacionado con el conocimiento o la asunción de cuál es nuestro origen y, por lo tanto, de cuáles son nuestras capacidades innatas. Sin duda alguna, la idea de que somos producto de la evolución de un homínido ha marcado nuestra visión de nosotros mismos; sin duda alguna, la visión materialista de la existencia, con un conocimiento limitado de la realidad ha marcado nuestra visión sobre nosotros mismos. Todas estas desviaciones de la verdad y distracciones por supuesto han sido inteligentemente urdidas y no han sido fruto de la casualidad.

La realidad a la que poco a poco vamos despertando es que disponemos de libre albedrío y que si somos capaces de liberarnos del miedo para emplear nuestro libre albedrío en todo su potencial, nos damos cuenta de que somos creadores y co-creadores de nuestra propia realidad.

Una de las cosas que más dificil resulta de creer es que “justamente” nos haya tocado a nosotros nacer en esta época de energía acelerada, que algunos autores sitúan en un período que va desde 1987 y que finalizará en 2012 (“Recuperar el Poder” de B. Marciniak) cuando todo precipita y se manifiesta con mucha mayor rapidez. Sin embargo, hay que tener en cuenta la posibilidad de que hayamos elegido venir a la Tierra en este momento, en que todo esto ocurre, para poder participar de este momento único y contribuir a su despliegue.

La mayor parte del ADN en nuestras células es considerado “basura molecular” porque aparentemente no ha tenido ningún efecto en la expresión genética. Se trata del 95% del peso molecular de todo el ADN y los científicos, aunque no han desvelado el enigma por completo, asumen que contiene registros vitales de información y almacenan claves importantes sobre nuestro origen. El cuerpo humano está muy bien diseñado y no parece plausible la idea de que una proporción así de ADN sea simplemente deshecho. ¿Producirá esta energía acelerada, que está ya afectando a la Tierra y sin duda alguna a nuestra conciencia, algún efecto vivificador sobre esa enorme porción de información que nos llega de nuestro pasado?. Yo creo que sí.

En el libro “Recuperar el Poder” de B. Marciniak se recogen algunas técnicas para vivificar nuestro espíritu y conectar con nuestro ser espiritual.  Me permito modificar algunas de las recomendaciones para vuestra consideración, aunque creo que lo más útil  es modificar estas recomendaciones y adaptarlas a  gusto de cada uno.

Ejercicio para despertar habildades creativas:


Enfoca tu mente sobre tu respiración, en un lugar tranquilo donde no puedas ser molestado. Crea un flujo agradable, rítmico y profundo de enegía vital entrando y saliendo de tus pulmones y llenando de luz todo tu cuerpo. Con cada respiración estás notando cómo el oxígeno llega a las partes más íntimas de tus células y las baña con la luz del amor y la tranquilidad. Visualiza pequeños orbes, espirales o lo que prefieras que tenga un significado simbólico profundo para ti, en tus células, pequeños objetos brillantes de color dorado o de múltiples colores del arcoiris que limpian en profundidad tus células, retiran las toxinas con cuidado  y las laban amorosamente. Visualiza que todas las células de tu cuerpo sonríen y bailan formando  construcciones y geometrías mágicas que tengan un profundo significado para ti.

Cuando lleves unos minutos haciendo esto, visualiza que estás en medio de un círculo amplio formado por todos tus ancestros que llegan de épocas y lugares diferentes. Visten ropas preciosas porque es un día de fiesta en el que vas a heredar todo el conocimiento sobre tu linaje; te hablarán de las tragedias, de las pasiones, alegrías, hazañas y heroicidades que llevaron a cabo algunos de ellos y todo este legado está en tu herencia, en tus células, a la espera de que tu conciencia conecte con todo ese legado y puedas entender la enorme extensión de capacidades, habilidades, experiencias y capacidad de creación que hay en ti. De esta forma, entenderás a un nivel muy profundo que no estás solo, que eres una representación en 3D, en este plano de la existencia de mucho conocimiento y esperiencia acumulados durante miles de años, durante decenas de miles de años y en realidad durante centenas de miles de años que además,  no te retrotraen precisamemente a seres primitivos, sino a seres considerados dioses o semidioses en otras épocas de la historia y que a su vez fueron herederos de cientos de miles de años de evolución en la Galaxia.

Este es un sencillo ejercicio para conectar con tu creatividad y con tu legado. Puedes idear tú mismo otros ejercicios para conectar con otros seres inteligentes que desean entablar una relación armoniosa y amable contigo, y puedes ponerle a esos seres la cara y forma que desees. Algunos visten luz y te hablan con luz, directamente a tu corazón y otros visten ropa y pueden estar ya en tu vida o aparecer cualquier día y deberás reconocerlos como tus queridos iguales.

Cuanto más empleemos la plataforma de transformación que nos ofrece este trampolín energético más facil nos resultará integrar la existencia de una perspectiva más amplia. Cuando ampliamos nuestra perspectiva, ante cualquier situación, sentimos sensaciones de paz, relax, comodidad, claridad mental, amor, autoestima, compasión y alegría de vivir.

Por el contrario, cuanto más nos “preocupemos” más se bloqueará el flujo de energía en nuestro cuerpo-mente y no pararemos de crear en nuestra vida situaciones preocupantes una tras otra. De alguna manera se trata de observar la realidad como un puzzle complejo, mágico y con piezas positivas y negativas que vamos componiendo. No tiene sentido componer el puzzle desde el miedo o la preocupación porque no aportamos nada constructivo al proceso. Cada revelación, sea de la naturaleza que sea, tiene que entrar a formar parte del puzzle de forma definitiva (no vale descartar piezas poque en una de ellas hemos visto algo espantoso que nos ha dado miedo o nos confronta con nuestras creencias “irracionales”) porque sea cual sea la pieza, es la que es y tiene que encajar en su lugar.

Nuestra alegría de vivir y nuestro proceso creativo está en la confección del puzzle, pero también en muchas otras tareas y sensaciones en las que estamos inmersos. Se trata de trabajar el puzzle de nuestra vida y de nuestro conocimiento, sin permitir que nuestra alegría vital y amor en el proceso de la vida se vea afectado de forma negativa y de corregir, lo antes posible, cualquier alteración de nuestro estado interior provocado por la aparición en escena de una u otra pieza de ese puzzle de la vida.

Debemos integrar la fuerza, el poder y la magia que confiere la imaginación en nuestras vidas.

¿Recordáis cómo de niños creábais pensamientos de la nada para mejorar vuestro propio bienestar?. Yo lo recuerdo perfectamente. Si sentía angustia creaba con mi propia imaginacion un universo de colores, con personajes de circo y seres benévolos que me animaban a respirar, a mirar o a pensar determinadas cosas que en cuestión de segundo me hacían sentir mejor. Durante un período largo de mi vida, mis mejores amigos eran personajes de un circo que mi imaginación había creado, bailarinas, equilibristas, músicos, payasos que le hablaban a mi subconsciente de esta manera simbólica: todos los peligros están contenidos en el propio circo, no hay nada malo que pueda pasar que no haya sido tenido en cuenta. Evidentemente, a mis 10 años, este mensaje era dificil de entender de esta forma explícita, pero el “juego de mi circo” cumplía exactamente su función para trasladar el mensaje a mi mente y llevar la paz a mi corazón infantil lleno de miedos irracionales y racionales.

Hay mucha gente a la que le resulta difícil poder conciliar su modo de vida o su ritmo de pensamiento con la meditación trascendental o cualquier otra disciplina movilizadora de la energía física o mental.

A veces pareciera que no es posible encontrar una salida al margen de depuradas técnicas de este tipo, pero eso no es verdad. La imaginación y el autoconocimiento son más potentes que cualquier otra técnica y todos los días tenemos ocasión de comprobarlo.

Tenemos que comprender de una vez por todas que lo importante para la comunicación es la frecuencia en la que emitimos. Es un lenguaje por sí mismo, un idioma silencioso que no “escuchamos” pero sentimos a la perfección especialmente cuando nos llega de los demás. No tiene sentido que salgamos a la calle forzando una sonrisa o pretendiendo sentir simpatía por determinada persona a la que detestamos. Ese esfuerzo es completamente inútil porque la persona sentirá al final, y sin lugar a dudas, la naturaleza de nuestros sentimientos y tarde o temprano nos desvelaremos a nosotros mismos. Por ello, nuestro trabajo interior debe ser orientado a entender en qué frecuencia emitimos, cuáles son nuestros verdaderos sentimientos y emociones y si estos no nos gustan, debemos cambiarlos en nuestro propio laboratorio interior en base a una ampliación de conciencia sobre el origen de estos sentimientos y emociones. Pero no podemos,  ni debemos cambiar para parecernos a otro; la necesidad de cambio viene motivada por nuestra necesidad de evolución personal y como especie. La gente tiende a comparar su vida con la de otros, intenta emular el camino de otros, basa su satisfacción o insatisfacción personal en base a lo que les ocurre a otros. Ese camino, sea cual sea, está completamente equivocado. Comparar la vida de dos personas es tan inútil como comparar dos ríos, con un origen distinto y distinto fin, con un caudal y distinto y distintos accidentes. Las personas que viven al margen de uno y otro río le confieren una importancia absolutamente única a cada uno de ellos, porque su vida depende del curso de cada río. Comparar un meandro con otro meandro o un salto de agua con otro salto de agua  en dos ríos diferentes es un ejercicio pueril, inútil y sin embargo está tremendamente extendido dedicarle tiempo y energía a esta tarea de comparar las vidas de las personas. La única comparación válida, si es que puede usarse esta palabra, es la de nuestra vida, con nuestro deseo de vida, con nuestra convicción sobre nuestra tarea a realizar. Todo lo demás es inútil.

Comprender nuestra energía vital y aprender a transmitirla sin que se interporgan obstáculos provocados por la incapacidad, la impotencia o el miedo, es fundamental para todo esto.

Esto puede ser resumido en una palabra: hay que asumir quiénes somos y aprender a amarnos tal y como somos. Todos, si dirigimos nuestra energía desde la verdad y la autenticidad, tenemos algo importante que decir; todos somos capaces de tener una influencia  positiva o enriquecedera sobre otras personas que conectan con nuestro tipo de energía de forma constructiva y complaciente porque tiene una firma similar. No podemos pretender “gustar” a todo el mundo, ni debemos jamás pretender hablar el idioma de la frecuencia de los demás. Tampoco tiene sentido, en el marco de todo esto, juzgar la impronta personal de los demás, aunque tenemos todo el derecho a mantener nuestras preferencias, pero siempre observando muy, mucho que no afloren a nuestro corazón (y si afloran, lo más sano es confrontarlos y preguntarnos qué es) sentimientos negativos cuyo origen SIN DUDA ALGUNA no se encuentran en los demás, sino en nosotros mismos.

Tenemos que recuperar el preguntarnos a nosotros mismos.

¿De dónde vienen nuestras creencias?.¿Hasta qué punto las hemos revisado o asumido sin dudar?. ¿Qué clase de pensamientos y emociones están impresas en las ideas sobre nosotros mismos o nuestro futuro deseado? .¿Qué tengo miedo de cambiar?. ¿A qué me aferro como a un clavo ardiendo?. ¿Qué ideas y emociones están impregnadas en nuestros recuerdos o en nuestra familia?. ¿Qué patrones comunes se encuentran en las creencias de toda mi familia?.

No necesitas un sicólogo para hacer esto, necesitas sinceridad contigo mismo, un poco de tiempo y un poco de amor a tí mismo. Cuando haces este ejercicio te encuentras desnudo, rodeado de tus ancestros y te das cuenta de que la visión sobre el bien y el mal que manejas está presente en todos ellos y ha sido crucial en tu vida o te ha marcado de forma negativa; que la visión sobre la dificultad de ganar o atesorar dinero te ha marcado de forma clara; que la visión sobre tu cuerpo o la sexualidad está grabada a sangre y fuego en todos tus familiares marcada por una visión puritana o victoriana, etc. etc. Es un juego apasionante, siempre que sepas que es un juego importante para tí y que tienes que estar preparado para aceptar cualquier conclusión que entiendas como verdadera.

Abrir el corazón, el cuarto chacra, que equilibra tanto los chacras que están por encima, como los que están por debajo de él es el reto fundamental que tenemos en nuestra vida.

Es algo sencillo, aunque hay que arriesgar. Si abrimos el corazón, nos encontramos con la necesidad de sentir compasión, conociendo a los demás como una versión de nosotros mismos, mediante esta experiencia conectamos con el cosmos a un nivel profundamente espiritual. Abrir el corazón puede aterrorizarnos porque al hacerlo podemos sentir cómo perdemos el control de nosotros mismos y nos vemos inundados por una enorme cantidad de información empática, no importa la distancia física a la que se encuentren los sujetos  de nuestro corazón porque en ese plano, todo se encuentra exactamente a un nanosegundo. Sentimos que nos hundimos en las tinieblas del dolor insoportable viendo, por poner un ejemplo de algo que yo  no puedo superar, a esos niños y a esos seres solitarios con la mirada llena de dolor por lo que han visto sus ojos; en este abismo nos hundimos en milésimas de segundos y queremos cerrar la herida, cerrando el corazón con un portazo que nos aleje de allí inmediatamente. Eso es lo que nos ocurre muchas veces. Otras veces creemos que abrir el corazón a otra persona supone exponernos y entregar la llave de nuestra felicidad para siempre. Pero de nuevo, la clave para superar estos miedos es atravesarlos con la noción clara sobre nuestro verdadero poder. Para atravesar uno de esos infiernos sin sucumbir a la idea de cerrar nuestro corazón se requiere recordar que todas las experiencias integran una lección suprema en su interior (personalmente, he tenido que llegar a entender con dolor que a veces la experiencia no va dirigida siempre a nosotros mismos, sino a otras personas cercanas y que podemos ser meros instrumentos para la lección del otro ) y que nuestro destino final es la alegría en un océano indescriptiblemente bello de no miedo a nada, siendo parte del todo.

Referencias:

Krishnamurti: “El arte de vivir”

Zecharias Sitchin: “El Génesis Revisado”

B. Marciniak: “Recuperar el poder”

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